Simón de Canterville no tiene paz, en especial desde que los Otis se mudaron al castillo donde habita hace ya trescientos años. La señora Otis le ofrece remedios, Virginia le convida un sándwich, los gemelos se ríen de él y lo aterran con sus bromas. Pero Simón no busca compasión ni consuelo ni burlas. Lo que él quiere, como todo buen fantasma, ¡es asustar! Silvia Pérez nos acerca esta disparatada versión del clásico de Oscar Wilde, que narra las desventuras de un pobre fantasma al que nadie se toma en serio.